La paciencia es un fruto espiritual, por lo tanto si quieres ser espiritual abandona tus actitudes carnales que desvirtúan esta hermosa prenda espiritual.
La paciencia es un ejercicio de amor, fe y humildad que hace crecer a las personas.
Es más inteligente el que tolera que el que grita.
La paciencia lleva a la perfección.
La paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces.
La paciencia es uno de los mejores caminos para alcanzar nuestros propositos.
